JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD PANAMÁ 2019

“He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc. 1, 38)

Entre los días 12 y 31 de Enero, una delegación del Colegio San Anselmo, San Benito y de la comunidad benedictina inglesa, participaron en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), en Panamá. Durante 20 días conocieron parte del país centroamericano y tuvieron la oportunidad de formar comunidad, fortalecer su fe y compartir la alegría de ser Iglesia.

“Desde el 16 al 21 vivimos la Semana Misionera en Escobal, pueblo en el interior de la Diócesis de Colón, donde fuimos testigos de una acogida conmovedora y en el que pudimos compartir la fe con la comunidad local y con jóvenes de otras partes del mundo. La Jornada, que se desarrolló en ciudad de Panamá, la vivimos como una verdadera fiesta.

El lema de la JMJ: “He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu Palabra” (Lc 1, 38) estuvo presente en la oración, las espiritualidades y el mensaje del Papa. Quienes estuvimos en Panamá escuchamos con claridad una invitación a decir “Sí” al Señor … a abrazar la vida como viene, con toda su fragilidad y pequeñez, a no posponer proyectos que impacten positivamente el mundo porque los jóvenes no son el futuro, son el presente. Asimismo, nos recordó  que solo lo que se ama puede ser salvado, que debemos salir al encuentro del otro, tal como lo hizo Jesús.  

Para mí, participar de esta Jornada fue especial. Sentí como un regalo el tiempo para compartir con alumnos a los que no conocía mucho: para rezar juntos y, especialmente, para hablar de las cosas importantes, esos temas que muchas veces se guardan: de los sueños y de los miedos de cada uno, de cómo ven el mundo en que vivimos y cómo quieren aportar, de los desafíos que sienten como católicos en estos tiempos, y otros.  Sus reflexiones hicieron eco en palabras del Papa en la Vigilia, cuando hizo un llamado a los adultos a darles raíces a los jóvenes para que se agarren y no los tire abajo el viento que viene.   Siento que el llamado era el mismo: como adultos tenemos que acompañar más, estar más atentos, dedicar más tiempo para que los jóvenes se desarrollen libres,  se sientan queridos y seguros de sí mismos, confiados en que ellos y muchos millones de personas más tienen la capacidad de mejorar el mundo en que vivimos.

 Alejandra  Aguirre F.
Encargada CSA para JMJ Panamá
Profesora de Historia

 

Testimonio Alumna:

“Me gustaría contarles un poco de mi experiencia en los JMJ 2019, en Panamá. Desde chica siempre quise participar así que, cuando supe que venía el Papa, me motivé desde un principio y hablé con mis papás porque vivir una experiencia así de única era mi sueño. Partí con todo el proceso de inscripción y finalmente llegó el día, Entre nervios y ansiedad llegué a Panamá y puedo decir que realmente no me arrepiento en lo absoluto.

Durante las dos semanas que estuvimos en Colón y Ciudad de Panamá pude encontrarme con Dios en variadas situaciones: en el grupo (veinte mujeres y dos hombres), en los panameños, en la adoración al santísimo del padre Fonse y en las palabras del Papa Francisco.

En el grupo me di cuenta de que, sin buscarlo, Él estaba acompañándome en el cansancio y en las risas, en los juegos y en las distintas oraciones. En los panameños, Dios estaba en su alegría y emoción al recibirnos, en su preocupación constante para que nos sintiéramos como en casa. En la adoración al santísimo que hizo el padre Fonse sentí a Dios muy fuerte en cada canción y palabra. En esta experiencia Él me decía que lo buscara en lo más simple ya que ningún problema tiene tanta fuerza para separarme de su amor. En las palabras del Papa Francisco la manifestación de Dios fue directa ya que me dijo que, si le doy el Sí a Cristo, Él puede y quiere transformar mi vida.

Me quedo con dos frases que me ayudaron a conectarme y hablar con Dios. La primera es del padre Fonse y decía: “Enséñame a hacer sentir al otro más humano”. La segunda es del Papa Francisco en la vigilia donde dijo: “Dios es tela porque el amor es real”.

Si tienen la oportunidad de ir, no la desperdicien. La alegría que sentí durante los dieciocho días en Panamá fue única, antes nunca había sentido algo así y, si lo viven, no se arrepentirán. Estoy segura de que esta experiencia transformó mi vida de una forma radical enseñándome a vivir y aprovechar cada minuto que Dios me ha dado.

Gabriella Porfiri C. (IVºA)