Gente CSA

María Cecilia Peña Cáraves
Apoderada de IV°B
Sobrenombre: Ñape y Tuti

Me gusta aprender sobre: ¡Todo en esta vida! Me gusta mucho aprender porque hay varias temáticas que me atraen y producen curiosidad, especialmente lo relacionado con la ciencia, el arte, la historia, los huertos y jardines, la cocina, el bordado, y últimamente me ha fascinado la neurociencia.

Estoy en el CSA desde: 1997

Mi película favorita: Los Puentes de Madison y Nemo

Serie favorita: Friends

Libro favorito: Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez

Comida preferida: El puchero de garbanzos o Cocido Madrileño que hacía mi abuela

Música o canción favorita: Perfect de Ed Sheeran me mata. Pero no puedo dejar de nombrar a mis otros preferidos de siempre: The Beatles, Jim Croce, The Wailin’Jennys, Simon and Garfunkel, Cat Stevens, The Killers, Maroon 5, Fleetwood Mac, Sarah McLachlan, October Project, Gabrielle Aplin y Nina Nesbitt.

Mi lugar favorito del Colegio: Siempre me ha gustado el jardín de la entrada, donde están las banderas y hay un muro por donde sube una ampelopsis.

Sabor de helado: Frutos del Bosque

Algo que pocos saben de ti: Que desde muy chica quise ser Dentista. Es divertido pero dibujaba bocas, dientes y muelas en mis diarios de vida, y me encantaba entrar a los hospitales y clínicas

Lo que más te gustó de pertenecer al CSA: Haber tenido la oportunidad de formar y forjar en parte el espíritu de la comunidad de este colegio que recién nacía. Cuando llegamos con Martin a Prekínder, ese año recién se agregaba cuarto básico con muy pocos niños y los papas teníamos que participar en absolutamente todo.
Inolvidables nuestras primeras bicicletadas, los primeros Vía Crucis, las competencias de alianzas de colores de los días del colegio, donde más que participar nuestros niños, éramos los padres los que teníamos que hacer de todo! Competíamos tan comprometidos representando los colores de nuestros niños que fuimos bailarinas, cheerleaders, enfermeras, entrenadoras y decoradoras, por nombrar las miles de cosas que hicimos. Cada competencia terminaba siempre con una gran celebración en la casa de algún apoderado con TODO EL COLEGIO y las familias en pleno.
Fue un verdadero privilegio formar parte de ese grupo que colonizó Chicureo en ese entonces, y que junto al Movimiento Apostólico Manquehue, le dio vida y el sello que tiene hoy , el Colegio San Anselmo.