ALUMNA ES DISTINGUIDA POR LA ESCUELA MILITAR

  • El premio Alpatacal se va con Gabriella Porfiri Cruzat, alumna de IV° A, producto de su destacada trayectoria en el espíritu de servicio y cooperación.

El viernes 5 de julio, Gabriella Porfiri C. recibió el premio Alpatacal por parte de la Escuela Militar quien, en conjunto con la Embajada Argentina, busca reconocer a alumnos de diferentes colegios. Este reconocimiento se otorga a alumnos que han destacado entre sus pares por su espíritu de servicio y cooperación, además de los valores y virtudes que entrega en su labor formadora y educativa cada establecimiento educacional. 

Este premio conmemora el 92 aniversario de la tragedia ferroviaria Alpatacal en la que murieron cadetes que viajaban a cumplir con su deber a Argentina. Por esta razón, concurren a la ceremonia integrantes de la Embajada de Argentina y familiares de los oficiales y alumnos que viajaron a la ciudad de Buenos Aires para desfilar hace 92 años. Esta formal ceremonia, encabezada por el Comandante de la División Educación, General de Brigada Rodrigo Pino Riquelme, y acompañado por el Embajador de la República Argentina, don José Octavio Bordón, tuvo lugar en el Aula Magna. En este lugar se reconoció la trayectoria de 33 alumnos de diferentes colegios a nivel nacional quienes son y seguirán siendo un gran ejemplo en todos los ámbitos de su vida. Así, alegres y orgullosos de nuestra anselmina Gabriella Porfiri, nos sentimos invitamos a comprometernos con el servicio y la vida comunitaria. 

“Hola soy Gabriella Porfiri de IVº A y fui la ganadora del premio Alpatacal 2019. La verdad es que yo no sabía de la existencia de este premio, por lo que cuando me avisaron de haberlo ganado, no dimensioné la importancia de lo que era. Este premio se le entrega a un alumno de IVº medio de algunos colegios que presenten las características de líder positivo, espíritu de servicio y misión. Cuando llegué a la premiación en la Escuela Militar y nos contaron de lo que para ellos significaba me di cuenta de cuán importante era la distinción. Fue una instancia muy gratificante darme cuenta que el servicio no lo hago sola, sino que hay más en las mismas que yo y, poder conocerlos, e alegró muchísimo. Aprovecho de agradecerle a mi profesora Jefe, Soledad Ugarte, mi encargada de ciclo, Francisca Fonck, y al rector, Alejandro Green, por apoyare en todas mis ideas y ayudarme a potenciar mi lado servicial y espiritual que gracias a ellos he descubierto”. 

Gabriella Porfiri C.
IVºA