TESTIMONIO DE EXALUMNO EN LA PATAGONIA

“La decisión de ir a la Patagonia fue realmente una obra del Espíritu dado el contexto. Me encontraba buscando estudiar Pedagogía y por problemas con mi licenciatura era complicado postular ya que no cumplía con los requisitos necesarios. Después de harto tiempo enviando postulaciones y correos solicitando entrevistas de admisión, me invitaron para ofrecerme otro “programa de formación”, uno que no me daría un diploma pero sí un encuentro cara a cara con Cristo.

En lo personal me ayudó a despertar a la comodidad en la que me encontraba en mi relación con Dios, la cual se encontraba limitada a mis condiciones humanas y que no estaba abierta a ser cultivada y profundizar.  Me hizo ver asperezas que impiden dejar a mi corazón llenarse del amor de Cristo y querer vivir el regalo de mi bautismo desde la certeza de ser un reconocido hijo de Dios, creado a su semejanza y llamado a ser levadura de la Iglesia en el mundo.

Una de las cosas que más valoro de la experiencia fue la difícil realidad de abandonar la propia voluntad, gustos, planes, deseos en todo momento para entregarse a la realidad que Dios propone. Fue un negarse en muchos momentos y desvivirse por dejar a Cristo manifestarse y no mis propias intenciones. Fue un verdadero regalo tensionar esa voluntad propia y descubrir como Dios habla en todo momento si estoy abierto a que se cumpla su plan. En estos tiempos en que el ser humano busca controlar todo, entregarse a Dios es una rebelión tremenda y una respuesta muy potente a las exigencias de la actualidad.

Recomiendo la experiencia para cualquier persona que quiera profundizar en su relación con Dios y darle el tiempo para escucharlo solo a él. Cualquier joven que busque llenarse de amor y seguir descubriendo la eternidad de esta fuente que se vuelve un verdadero y lindo misterio al cual estamos llamados a vivir sin frenos”.
Juan Pablo Aller (A12)