CONFIRMACIONES: RECIBIDOS LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO

El reciente fin de semana, los IVº medios del Colegio vivieron una de las experiencias más importantes de su último año. Ungidos con el óleo del Espíritu Santo, recibieron voluntariamente, los siete dones que los ayuda a seguir su camino de fe y ser parte de la Iglesia que se renueva con su espíritu joven como un regalo para toda la comunidad.

Con la alegría de estar todos reunidos en la presencia de Dios los alumnos(as) de este nivel, recibieron este Sacramento.

Vicente Mera V.: “Confirmación, una palabra que escucho mucho desde IIIº medio, primero con conocimientos básicos sobre ésta, pero con el transcurso del tiempo y con la ayuda necesaria junto a mis compañeros conocimos el sentido profundo de este sacramento. La confirmación no es una ceremonia de una tarde y nada más, requiere de una buena preparación y la hora de los miércoles en la mañana destinada a esto fue sin duda un apoyo muy útil. Este último mes de preparación las ansias estaban y se hacían cada vez más presentes, hasta que finalmente llegó el tan esperado viernes 10 de junio, ya estando en la capilla previo a la ceremonia tuve una sensación de felicidad y fue aún más cuando observé llegar a mis amigos que no se confirmaban pero aun así nos estaban acompañando en ese momento que era tan importante para algunos. Caminando de la capilla al gimnasio junto a mis amigos tuve un pequeño momento de reflexión personal, caminar por esos pasillos me hizo pensar toda mi trayectoria en el colegio, todos los recuerdos que tengo, todos los momentos que he vivido ahí como alumno, amigo y compañero, sentí que he vivido mucho en el colegio pero a la vez sentí que de un abrir y cerrar de ojos pasé de 1º básico a IVº medio y fue impactante. Al llegar a las puertas del gimnasio ya formándonos para entrar, llega el sacerdote que nos dirigió unas palabras que de cierto modo nos hizo sentir tranquilos y preparados. Una vez ya dentro del gimnasio camino hacia nuestros respectivos asientos fueron muchas las sensaciones que pasaban en mí, después de tanto tiempo de preparación llegó el momento, de lo que tanto me habían hablado yo lo estaba viviendo. Fue una ceremonia la cual yo quería que me quedara para el recuerdo, es debido a esto que canté como nunca todas las canciones, le di la paz a todos los que pude, puse más atención que nunca a la prédica del sacerdote, viví cada momento al máximo. Cuando llegó el momento de recibir el sacramento y me tuve que parar junto a mi padrino me sentí muy emocionado (de padrino elegí a mi hermano porque quise que mi padrino fuera alguien que haya marcado significativamente mi vida) en el momento que el sacerdote pone su mano en mi frente sentí que todo se paralizó en un momento, lo único que pensé fue “gracias vida por darme este momento”. Ya de vuelta en mi asiento me sentí en paz y agradecido, ya había terminado lo que preparamos tanto. Una vez terminada la misa quise que se repitiera una y otra vez, es por eso que al día siguiente volví a ver la confirmación de mis compañeras. Finalizando, debo decir que recibir este sacramento me ayudó a fortalecer mi amistad con Dios, me hizo mejorar mi camino de fe y bueno hacerlo en el Colegio para mí, le da mayor importancia”.

 Elisa Necochea, IV°C: “Este fue uno de los espacios de encuentro personal con Dios más grandes que me ha tocado vivir, fue una tremenda manifestación del amor, que se relaciona con todo lo que hemos vivido a lo largo del Colegio en actividades como en trabajos, scout y tutoría. Tuvimos un proceso de discernimiento muy especial que partió en IIIº medio con el grupo de confirmación una vez a la semana y donde se vivió fuertemente en el retiro de IVº medio. Fue un momento muy importante para cada uno y como curso y generación ya que uno me sentí muy acompañada por mis pares. Por otro lado ver a todos tan contentos y llenos de paz era increíble y un momento único”.

Pascual Freifeld C., IVºD: “El día viernes 10 de junio vivimos uno de los días más esperados del año. Cerca de las 19:30hrs., en el gimnasio del Colegio celebramos la ceremonia de la Confirmación. Nosotros fuimos citados a las 19:00 para ensayar lo que teníamos que hacer durante la misa, en este punto ya se notaba el nerviosismo de cada uno de mis compañeros que estaban presentes. Nuestra entrada al gimnasio fue super emocionante, todas nuestras familias e invitados estaban en el lugar esperándonos, algunos sacando fotos y el resto con una cara de felicidad y admiración que pocas veces se ve en semejante cantidad. En la misa predominaba un sentimiento de paz y armonía, el padre Andrés Moro, logró que la misa de dos hrs aprox se sintiera de minutos, tirando sus tallas que hacían que más de uno se riera. En un momento apagaron las luces y el gimnasio solo quedó alumbrado por nuestras velas, las que hacían un paisaje super hermoso. Hasta que de pronto llegó el momento, nos tocó pasar a delante, cada uno con sus padrinos para que nos hicieran la cruz en la frente con óleo, esto es para restaurar las promesas bautismales. El abrazo que nos dimos con nuestros padrinos luego de esto, fue un abrazo fuera de lo común, que va a costar volver a realizar, ya que fue algo mágico e inexplicable. La ceremonia terminó y nos reunimos con nuestras familias y amigos fuera del gimnasio, se podía ver la felicidad en la cara de cada uno de los recién confirmados, abrazándose y felicitándose entre ellos.
Muchas gracias a todos los que participaron en la organización de esta hermosa misa, el coro que alegró la ceremonia con cada una de sus canciones y a mi profesor jefe que luego de estos 6 años juntos, fue clave para guiarme al encuentro con Dios”.