TRABAJOS Y MISIONES DE INVIERNO: “Mira que estoy a la puerta y llamo”. (Ap 3, 20)

Se llevaron a cabo del 9 a 15 de julio en Melipilla. Se convocaron cerca de 200 alumnos y alumnas de Iº a IVº medio.

El lema fue: “Mira que estoy a la puerta y llamo” (Ap 3, 20) y a partir de éste, la comunidad logró ir desarrollando un nuevo encuentro con Cristo en cada actividad realizada, pudiendo ver dónde Cristo los estaba llamando para encontrarse con Él.

El grupo de avanzada, entre abad(es), encargados de liturgia, mayordomía, ex alumnos, partieron un día antes para preparar al grupo que se desplegaría en seis escuelas del sector: Escuela Carmen Bajo, Lidia Matte, Huechún, Escuela de Pomaire y Santa Rosa de Esperanza y Larraín. Durante estos días se construyeron 12 media aguas y se profundizó en la Palabra de Dios y en su encuentro con las personas del pueblo, misionando a través de la lectio y la liturgia de las horas, creado una comunidad de jóvenes en Cristo y Tutoría.

Macarena Vial, (IVº): “Estos fueron mis segundos TTMM y después de la pandemia al fin pude reconectarme con lo que en verdad busco en el día a día, cosas que ni la rutina ni ninguna otra actividad del Colegio me han podido entregar y que solo saliendo de la comodidad puedo encontrar para sentirme tan feliz conmigo misma y con la gente que me rodea, pude conocer a personas de una forma que nunca pensé. Todo está en la disposición y en abrirte con tu grupo, se forma un ambiente bacán lleno de personas que están en tu misma parada y que buscan lo mismo que tú”.

Emilia Uribe, (A20) Escuela de Servicio: “Cada Escuela construyó dos casas a familias que lo necesitaban, y este momento de construcción nos dio el espacio (una nueva puerta) para misionar a estas familias: escucharlas, ayudarlas, conocer sus vidas, formar lazos y ver el amor de Cristo manifestado en ellas.

A la vez, dentro de cada comunidad se formaron grandes amistades, las cuales con Cristo en medio, dan grandes frutos e iluminan a todo el mundo”.

Rosario González, (IVºC): “Esperé con muchas ansias estos TTMM de invierno, porque desde Iº medio que voy y no quería perderme mis últimos trabajos como alumna. Me tocó ser encargada de Talleres, lo tome como un desafío ya que pocas veces me ha tocado ver que estos funcionan. El primer día de talleres no llego ningún niño lo que me bajoneo mucho pero no me rendí. Al día siguiente llegaron 5 niños, realizamos las actividades y pude conectar muy bien con ellos, estos mismos niños se mantuvieron asistiendo a talleres durante toda la semana. Realizar talleres me dio otra perspectiva sobre TTMM, me encontré en una constante misión con esos niños que abrieron mi perspectiva y me recordaron el espíritu infantil que todos llevamos dentro, actuar humilde e inocentemente”.

Paula Baeza, (Prof. Jefe IIºA): “Haber podido participar de TTMM fue un tremendo regalo. No sólo por ver a los alumnos en otro ámbito, sino por poder también constatar la generosidad, entrega y vocación de servicio que tienen los alumnos del CSA. Fue muy emocionante ver cómo a pesar del frío y condiciones distintas a su realidad habitual, trabajaban con alegría y entusiasmo”.

Lourdes Silva, (IVºA): “Fueron 8 días de mucha lluvia, frío, barro, pero también de risas, comunidad, oración y trabajo, en el que fuimos muy felices. Estoy segura de que aunque no terminamos la casa, cada persona del grupo, desde los más chicos que eran sus primeros trabajos hasta los ex alumnos, pudieron vivir esta experiencia al máximo y gozaron estos días igual que yo, la comunidad que se formó fue increíble y estoy segura que seguirá siendo así. Fuimos un grupo muy privilegiado que recibió muchas visitas por parte del Colegio, de tutoría , e incluso tuvimos la suerte de compartir un par de días con visita desde la Patagonia, así que llegue feliz y renovadísima a este inicio del II semestre”.

 Lucas Bunster, (IIIº B): “Primera vez que fui a TTMM, nunca he sido scout ni nada entonces con esta actividad buscaba encontrarme con Dios e involucrarme más en el Colegio. En mi escuelita me tocó con solo dos personas de mi generación y en mi cuadrilla de trabajo con ninguna, pero todo el mundo fue muy acogedor y el mismo horario te permitía conocer mejor al resto de gente, como en los almuerzos y comidas, en vida comunitaria, etc. Trabajos me dio la oportunidad de conocer mejor a la gente que me rodea, desmintiéndome ciertos prejuicios de otras personas que me cerraban la mente totalmente. En el lado espiritual se me generó una pausa, pausa a toda la rutina, al carrete, al Colegio, etc. Parecida a las pausas que se dan en los retiros, se me dio la oportunidad de aprender a escrutar, de tener espacios de hablar con Dios, espacios que cada uno usó a su manera y personalmente me dieron muchos frutos, aclarándome cosas de mi vida, reflexionando sobre otras y mejorando mi relación con Dios, mediante a los ecos, trabajos es un medio donde definitivamente la fe se hace más cercana y tangible.

Llegando a la última parte, el trabajo en sí, a mi cuadrilla nos tocó una señora, María, con tres niños, Mario, Fran y Nathy, una familia super humilde y con un corazón gigantesco, donde también vi a Dios en la sencillez y la alegría que fue constantemente entregada, jugando fútbol con nosotros, acompañándonos en el oficio y trabajando con nosotros, metiéndose enteros en los hoyos, lo cual siempre va a ser recordado por mi cuadrilla. Nos demostraron lo que es la felicidad más simple, y es cierto que nosotros los fuimos a ayudar a ellos, pero ellos nos recompensaron con felicidad y gratitud, lo cual es mucho más grande que lo que nosotros les entregamos, ya que lo suyo nos encontró a cada uno con dios y su simpleza. Nos tocó un terreno super difícil, donde malgastamos días de trabajo, no cambia la casa y tuvimos que cortarla, la lluvia que hacía muy difícil trabajar, etc. Pero estuvimos con dios ahí presente, la felicidad de los niños y el empuje del equipo lograron que termináramos la mediagua en tiempo récord. Le dimos una casa a una familia, a tres niños, a quienes se les inundaba la casa cada vez que llovía, que no cabían bien y que tenían mucho por mejorar, pero aportando cada uno de nosotros logro mejorar las condiciones de esta familia, lo cual nos hizo sentir llenos de amor y felicidad, la comunidad que se armo fue bacán, las risas nunca faltaron, nos encontramos con dios y lo más importante, pudimos aportar nuestro granito de arena para ayudar al prójimo”.